La Guitarra Clásica

 
Descripción de las partes
 
     
 
La caja de resonancia
 
 
 La tapa armónica
 
 
 Sin duda es el elemento principal de la guitarra, pues en ella se transmiten las vibraciones de las cuerdas mediante el puente. La tapa, al vibrar, mueve el aire contenido en la caja de resonancia y hace posible la percepción del sonido amplificado.

El grosor de la tapa oscila entre los 2,5 mm y los 4 mm de espesor.

Se compone de dos mitades, unidas a la testa en el sentido longitudinal de la veta de la madera, porque si fuera de una sola pieza habría que partir de un tronco de árbol muy grueso. Además, al unir las dos mitades,

ta

que proceden de dos cortes contiguos, se asegura la simetría en la distribución de las vetas. La madera más indicada para la construcción de la tapa armónica es la de pinabete, especie de abeto (Picea abis); los de máxima calidad son los árboles siberianos y los alemanes. En sustitución de ellos podría utilizarse el cedro canadiense, que suministra menos potencia sonora, pero asegura en mayor grado las condiciones de veta y belleza requeridas.
La madera de pinabete es la más indicada para la construcción de la tapa armónica, debido a su muy alta relación de rigidez y densidad, índice muy vinculado con la mayor velocidad de conducción del sonido.

 
 

 

 
    Aproximadamente en el tercio superior de la tapa, se efectúa un agujero de 85 mm de diámetro, llamado o tarraja, cuya finalidad es dejar entrar y salir al aire contenido en la caja de resonancia. De no existir este agujero, el aire tendría que comprimirse ante las vibraciones de la tapa armónica, se originaría así una amortiguación que imposibilitaría la vibración y no se produciría sonido alguno.
Al objeto de evitar que la madera se abra en el sentido de la veta, al estar cortada por la
circunferencia del agujero, se le coloca un zuncho en forma de corona circular alrededor de la boca.
La parte posterior de la tapa armónica, o sea, la cara interna, está formada por un conjunto de varillas de madera (por lo general de pino de Flandes) de las que hemos de distinguir dos clases muy diferenciadas en cuanto a sus funciones: las colocadas transversalmente a la veta de la madera constituyen la estructura que ha de proporcionar resistencia a la caja de resonancia, y las varillas que suelen ponerse aproximadamente en el sentido de la veta, las barras armónicas, cuyo conjunto se llama abanico, y que tiene por objeto aumentar la masa de la tapa, para conseguir, dentro de lo posible, que la tapa entre en resonancia con las frecuencias que emitirán las cuerdas al vibrar.
 
   En la tapa armónica podemos encontrar los siguientes elementos:  
 
 
También llamada tarraja, se sitúa aproximadamente en el tercio superior de la tapa. Es un agujero de 85 mm de diámetro, cuya finalidad es dejar entrar y salir el aire contenido en la caja de resonancia
     
Es un elemento que se coloca alrededor de la boca en forma de corona circular y sirve para evitar que la madera se abra en el sentido de la veta. Este elemento es utilizado por los constructores para hacer gala de su fantasía y habilidad decorativa, incrustando en sus contornos caprichos arabescos o mosaicos de filetería policromada.
Desde principios del S. XIX, las piezas ornamentales escasean en la guitarra. El concepto de estética viene dado por la calidad del sonido del instrumento. Los mosaicos o boquillas se elaboran con maderas blandas que se tiñen, laminan, recortan y combinan hasta formar el motivo que se incrustará alrededor de la boca.
     
Está situado en el exterior de la tapa, más cerca de la base. Es una pieza rectangular, generalmente de palisandro, con una ranura transversal en el centro, donde se encaja la cejuela. El puente está atravesado transversalmente por seis pequeños orificios por donde se introducen uno de los extremos de cada cuerda para poder ser atada al mismo. Este sistema de puente fue inventado por el famoso guitarrista D. Aguado en 1824.
Para la construcción del puente también se utilizan otras maderas como el ébano, nogal, caoba.
Las medidas del puente oscilan entre los 19/20 cm de largo, por 3 cm de ancho.
     
Es una pequeña pieza rectangular de hueso o marfil que se coloca en la ranura transversal del puente y sirve para elevar las cuerdas sobre el nivel de la tapa armónica y por su contacto con esta, transmitir las vibraciones a la caja de resonancia.
     
Es el conjunto de varillas de madera de pino de Flandes, generalmente, que van adosadas a la cara interna de la tapa armónica. Hay dos tipos de varillas según su colocación:
  a) Transversales a la veta:

 

Proporciona resistencia a la caja de resonancia.
  b) En el sentido de la veta:
ABANICO. Tienen por objeto aumentar la masa de la tapa para conseguir que entre en resonancia con la frecuencia que emiten las cuerdas al vibrar.
El abanico está formado por 7 ó 9 varillas que el constructor coloca de forma peculiar
 
 
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Rafael López Serrano